¿Has oído hablar de Palo Cagao? No, no es un error de mapa —aunque parezca inventado por un borracho con GPS roto—, sino un rincón muy real de Cuba, donde el humor sobrevive a todo: apagones, colas infinitas y discursos que no iluminan ni una vela.
Y es que en este barrio donde el gallo se fue pa’ Panamá y la corriente se va hasta en los sueños, las risas nunca faltan. Aquí, la resistencia cubana se mide no en voltios, sino en carcajadas.
Los personajes que dan vida a Palo Cagao
Entre cables pelados y fogones de leña, aparece Ñico, el “inventor del barrio”. Dice que puede arreglar desde una batidora rusa del 82 hasta el apagón nacional (¡modesto el tipo, eh!). Su esposa, Cacha, no se queda atrás: lengua rápida, paciencia corta, y más amor que corriente eléctrica.
Luego está Tati la Chismosa, el noticiero oficial. No necesita WiFi, porque su conexión con el barrio es más fuerte que cualquier antena 4G. Si algo pasa, Tati ya lo sabía… desde ayer.
Y claro, no puede faltar El Bobo de Palo Cagao, que tiene más sentido común que los que se creen sabios, y el Delegado, ese personaje que promete más que un folleto de viaje, pero que nunca entrega ni el pan.
¿Genial? Más bien… cuestionable.
El apagón del siglo
Una noche cualquiera —martes o jueves, da igual—, la luz se fue otra vez.
Cacha, cansada, ordena a Ñico que prenda el fogón.
Pero él, con su cara de genio loco, anuncia que tiene el invento del siglo: un generador ecológico… ¡a base de vapor de café! ☕
Claro, lo único que faltaba era el café. Que no hay. Desde hace tres meses. (Esto me recuerda a cuando prometieron el azúcar en el barrio... bueno, da igual).
Mientras tanto, el Delegado organiza una reunión urgente. Dice que Palo Cagao será “comunidad modelo”.
¿Modelo de qué?
De cómo sobrevivir sin corriente ni pan, quizás.
Humor en medio del apagón
Y ahí está la magia: el humor cubano, ese que convierte la desgracia en chiste y la oscuridad en espectáculo.
Porque aunque el generador de Ñico no funcione —ni con vapor, ni con fe—, el pueblo no pierde la chispa.
En cada esquina hay risas, chismes y frases que se vuelven proverbios:
“Si no hay luz, inventa la tuya.”
El olor a lluvia mezcla con el humo del fogón, los grillos hacen de DJ, y el pueblo… se ríe. Porque en Palo Cagao, reír es la única forma de sobrevivir sin enloquecer.
¡Uf! Solo de pensarlo, me dan ganas de aplaudir.
El rumor que encendió el barrio
Al día siguiente, corre la bola: que Ñico inventó una máquina capaz de producir electricidad sin depender del sistema.
¿Milagro o locura?
Depende de a quién le preguntes.
Tati asegura que ya lo mandaron a buscar desde La Habana.
Cacha, entre risas, pregunta si será para premiarlo.
Pero Tati, con su habitual picardía, suelta:
“¡No, mi vida… para investigarlo!”
Un final que no verás venir
Y ahí lo dejo. Porque lo que pasó después en Palo Cagao —entre sombras, rumores y una chispa que cambió todo— no te lo voy a contar aquí. Sería como spoilear el final de Titanic a estas alturas.
Lo mejor es que lo veas con tus propios ojos.
👉 Haz clic en el enlace y mira el video completo del chiste de Palo Cagao en nuestro canal.
Prepárate para reír, pensar y quizá… reconocer a alguien de tu propio barrio.
Conclusión
Entre apagones, inventos imposibles y vecinos que se niegan a rendirse, el chiste de Palo Cagao se convierte en un retrato brillante del espíritu cubano.
Una historia donde la corriente se va, pero la risa nunca se apaga.
Y tú, ¿te atreves a entrar en Palo Cagao sin linterna? 😏
🔗 Mira el video completo aquí:👇
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